Hola, me llamo Alberto y tengo Diógenes de información.
Así me presentaría si hubiera una asociación de Diógenes Anónimos. Ojo! que igual la hay…
Desde pequeño; en la escuela, en el instituto, en la universidad, en cada trabajo por el que he pasado y en mi vida personal, he tenido Diógenes de información.
¿A qué me refiero con eso?
Durante toda mi vida he recopilado, acumulado y guardado todo tipo de información, ya fueran apuntes, ya fueran libros, ya fueran cursos.
Todo lo que consideraba que podía tener una potencial utilidad, lo guardaba.
En la universidad fotocopiaba todos los apuntes de mis amigos porque así iba a tener información más valiosa para aprobar los exámenes.
En el trabajo imprimía manuales y compraba libros porque así iba a tener más conocimiento para realizar cualquier tarea.
En mi vida personal, compraba cientos de cursos y libros y me descargaba cada pdf que veía con “Los 10 trucos para hacer tu vida más feliz”.
Acumular, acumular y acumular.
Hasta no hace mucho ni siquiera era consciente de ese patrón en mi vida. Yo simplemente lo hacía y punto.
¡Chaval!, este tipo al que sigo ha sacado un curso de cómo ganar dinero por internet, lo compro.
Mira mira, este otro ha escrito un libro sobre cómo estar más tranquilo en tu vida, ¡pa la saca!
Ostia! Un pdf con los 7 pasos para crear un negocio rentable en internet. De cabeza.
Más información, más información, más información.
Al principio eran carpetas de folios, estanterías llenas.
Luego eso se convirtió en discos duros de 1TB repletos de documentos, libros, vídeos y cursos.
Y después toda esa información la pasé a la nube para tenerlo todo disponible.
El problema era que no podía parar…
“Los 5 pasos para sentirte más realizado en la vida”. – ¡Esto es para mí!
Nunca era suficiente información. Necesitaba más…
Pero aquí está la parte más interesante.
Después de acumular toda esa información. El 90% no la consumía. Y del 10% restante, un 9% de la que consumía, no la ponía en práctica.
Esta era la situación:
En la universidad tenía todos los apuntes de mis amigos, pero al final no me los estudiaba porque era demasiado.
Al ser demasiado me frustraba porque no tenía tiempo para estudiarlo todo, y en vez de centrarme en un poquito, dejaba de estudiar porque me sentía abrumado.
Al acercarse el examen, me ponía como loco a estudiar lo que tuviera a mano, y finalmente aprobaba raspado.
En mi vida diaria, compraba un curso online sobre negocios. Lo empezaba. Veía otro interesante y también lo compraba. Lo empezaba. Veía otro interesante y también lo compraba… y así sucesivamente.
La mayoría de ellos no los terminaba.
Cuando tienes tantas cosas en casa que no utilizas para nada, ¿cómo llamarías a esas cosas?
¡Has acertado!
BASURA
Gigabytes y gigabytes de basura por todos lados.
¿Por qué necesitaba tanta información que luego no consumía? ¿Por qué quería almacenar más y más basura?
Soy una persona ordenada y limpia, pero mi disco duro parecía un vertedero.
Eso sí, al menos un vertedero organizado.
¿Cuál era entonces el problema? ¿Cuándo iba a parar de almacenar información?
El verdadero problema era que dentro de lo más profundo de mi ser había arraigada una creencia muy fuerte de que no era suficiente.
No era suficiente en nada de lo que hacía, necesitaba tener más información, no por el hecho de tenerla, sino por la falsa creencia de que por tener más información iba a saber más, y al saber más, ya por fin sí iba a ser suficiente.
Pero seguía comprando cursos, seguía descargándome información. Buscando y almacenando todo lo que encontraba.
Nunca era suficiente información.
Nunca iba a saber lo suficiente.
Nunca iba a ser suficiente en mi vida.
Y cuando sientes que no eres suficiente siendo como eres, tratas de llenar ese vacío con todo tipo de cosas.
En este caso la información es una de ellas, pero hay muchas más que te contaré en otras ocasiones.
Pero, Alberto, ¿entonces ahora ya si te consideras suficiente y ya no tienes Diógenes de información?
Te mentiría si te dijera que aún no sigo almacenando mierda de vez en cuando, pero ahora soy un poco más consciente de cuál es el problema raíz y eso me permite pararme un segundo para decidir no descargar o no comprar el siguiente remedio rápido.
Todos estamos en un camino muy “largo” que se llama vida y en el que vamos aprendiendo un poquito más de nosotros mismos cada día. Pero sólo si nos decidimos a hacerlo…
Hace 10 años yo era el maestro del Diógenes. Hoy ya no tanto.
Hace 10 años consideraba que no era lo suficientemente válido para nada. Hoy no tanto.
El proceso de transformación personal por el que hay que pasar no sólo trata de dejar de acumular información, trata de reconocer el valor que tienes de manera natural para no sentir la necesidad de que necesitas algo adicional para sentirte bien contigo mismo.
Si tú también piensas que tienes Diógenes de información, bienvenid@ al grupo, por poco tiempo, porque ya estás en el camino para salir de ahí.
La siguiente vez que te enfrentes a un documento, a un pdf, a una formación o a lo que sea, pregúntate primero:
¿Si adquiero esta información, me puedo asegurar a mi mismo que la voy a consumir en su totalidad, y más importante, que la voy a poner en práctica?
¿El deseo de consumir esta información es algo que nace de mi deseo de mejorar para cumplir un propósito o nace de la necesidad de llenar un vacío que siento dentro?
Menos es más.
P.D. Si quieres salir del Diógenes y de otras mierdas más grandes a través de consejos prácticos, es aquí.